En el ámbito de la vigilancia, seguridad y dirección, existe la creencia errónea de que los contadores de cartas del blackjack son la principal causa de perder o reducir ganancias. Un jefe de sala me dijo que suelen ganar entre 600 $ y 800 $ cada vez. El principal objetivo de la protección del juego no radica en pillar a los contadores de cartas, sino en evitar significativas pérdidas debido a eventos ajenos a las partidas normales. Sin embargo, la obsesión con los contadores de cartas continúa. Nos encontramos en una nueva era de vulnerabilidad en los juegos, pero la seguridad sigue estancada en el pasado.

Bill Zender, antiguo ejecutivo de casinos, decía: 

“Hay demasiada gente del sector preocupada por los juegos, y eso hace que los jugadores se sientan incómodos. Estas empresas se asustan si un mes tus ganancias están un par de puntos por debajo de lo que suelen estar, y empieza a cundir el pánico. Pero normalmente se trata solo de las fluctuaciones del juego... Si juegas bien, ganas más dinero que si gastas toda tu energía en intentar detener al contador de cartas”. 

El libro “Beat the Dealer” (Vence al crupier), publicado inicialmente por Edward Thorp en 1961, ha vendido más de 800.000 copias. Se trata de uno de los libros más comprados y, sin embargo, menos comprendidos de todos los tiempos. Muchos ejecutivos de casinos actúan como si los contadores de cartas tuvieran un arma secreta que están esperando soltar. Pero no existen 800.000 contadores de cartas. La mayoría de personas que leen este libro (o cualquier otro libro sobre el conteo de cartas) tienen la idea equivocada de que es fácil ganar en el blackjack, y se lanzan a por todas con habilidades torpemente desarrolladas, una cuenta limitada y partidas mediocres, por lo que pierden su dinero rápidamente.

Basándome en prácticamente una década de juego con ventaja, estimo que habrá menos de 2.000 contadores de cartas competentes en todo el mundo. Y por competentes me refiero a aquellos con las habilidades, la cuenta y la oportunidad de jugar. De todos ellos, la mayoría juegan con fines recreativos o son grinders de bajo nivel. En la actualidad, existen unos 100 contadores de cartas profesionales a tiempo completo en activo en todo el mundo que tengan la capacidad de reducir significativamente las ganancias de un casino. Cualquiera con la capacidad para ganar al blackjack a nivel profesional sin duda puede encontrar numerosas oportunidades muy interesantes.

A continuación, voy a desarrollar el perspicaz razonamiento de Zender y a explicar las razones principales por las se no debe expulsar a los contadores de cartas.

El motivo más importante es que es posible que el jugador ni siquiera sea realmente un contador de cartas. Muchos de los que aparecen en las listas de servicios como Griffin, OSN, Biometrica y SIN son en realidad espectadores inocentes a los que pillan en el intento. No se puede confiar en estos servicios para obtener información definitiva sobre un jugador, ya que no ofrecen ningún proceso de apelación y se mantiene la información incorrecta. Antes de plantearse cualquier acción, se debe pedir confirmación in situ sobre el jugador a alguien capacitado para realizar una evaluación de tal magnitud.

Si se confirma que un jugador es un contador de cartas, es bastante probable que pierda. Puede parecer que la persona sigue todos los pasos para ganar: aumentar sus apuestas conforme va contando, ganar algunas grandes apuestas, dividir dieces, etc. Esta es una lista breve de las razones por las que pierden la mayoría de contadores de cartas. 

  1. Creen en algunos aspectos de la mitología del blackjack (apuestas progresivas, etc.).
  2. Han desarrollado torpemente sus habilidades.
  3. No tienen una cuenta adecuada que aguante las fluctuaciones.
  4. No tienen el valor necesario para lanzar grandes apuestas basándose en el conteo.
  5. Participan en juegos con pocas reglas o penetración.

Ahora, imagina que un contador de cartas está decidido a ganar. ¿Cuál es el daño real que puede hacer? Si se trata de un grinder de bajo nivel (cuya máxima apuesta no supera los 150 $), las simulaciones informáticas muestran que, a largo plazo, ganará menos de 25 $ por hora en el casino. Algunos días ganará y otros perderá, probablemente algo más lo primero que lo segundo, pero el coste es muy bajo y está claro que no saldrá del casino con un botín de entre 600 $ y 800 $ cada vez que juegue. Sin embargo, su presencia tiene valor. A la gente le gusta ver que alguien gana, y su éxito puede animar a otras personas a jugar. Sus grandes apuestas pueden invitar a otros a apostar a lo alto, e incluso puede ayudar a mantener una mesa abierta, o a abrir otra. También consiguen que otros se queden más tiempo en la mesa de lo que habrían estado. El contador de cartas, en resumen, actúa como un cómplice involuntario.

Además, otra razón por la que se les debe dejar jugar es que las expulsiones no están bien vistas en el negocio. El efecto de negar la participación en una mesa a un jugador habilidoso es muy negativo. Es posible que el contador de cartas esté en el casino con amigos y familiares que quizás no sean jugadores aventajados. Al no dejar jugar al contador de cartas, puedes perder también a todas esas personas. Además, también es posible que proteste delante de otros jugadores de la mesa, la dirección, los medios de comunicación e incluso sus amigos. Otros jugadores empezarán a hacer preguntas y decidirán no jugar, y, si creen que la dirección no está actuando correctamente, no querrán volver. Este efecto será aún más grave si cuentan la historia a sus amigos y colegas. Los efectos negativos tangibles de echar a alguien hacen que sea una medida indeseable.

Si el contador de cartas recibe un trato ilegal por parte del personal de seguridad o del casino durante su expulsión, es probable que tome acciones legales (y debería hacerlo). En un caso reciente, un importante casino del Strip alcanzó un acuerdo de 400.000 $ por un problema parecido. Y hay muchos casos similares pendientes. Los contadores de cartas son los que mejor conocen sus derechos legales en el casino.

Por último, cada casino debe establecer un nivel a partir del cual se debe intervenir en una partida. Un contador de cartas habilidoso, verificado por los encargados de sala y vigilancia, y que realice apuestas por encima del nivel de tolerancia del casino, puede ser tratado de conformidad con los procedimientos normales del casino.

Cuando los supervisores de sala, vigilancia y dirección conocen el impacto real de los contadores de cartas, las expulsiones se convierten en algo insólito. El ambiente del casino mejora, los clientes juegan más, las ganancias aumentan y quizás unos pocos contadores de cartas acumulen pequeñas victorias. Pero, lo mejor de todo, es que se trata de un problema menos del que preocuparse.

Como decía Bill Zender:
 

“… Si juegas bien, ganas más dinero que si gastas toda tu energía en intentar detener al contador de cartas”.

Sobre el Autor
Por

Eliot Jacobson recibió su doctorado en Matemáticas de la University of Arizona en 1983. Eliot ha sido profesor de Matemáticas y de Ciencias de la Computación. Eliot se jubilo de la academia en 2009.

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