Tragaperras de bar, un clásico que se resiste a morir

Si has nacido en los 70 y 80, y si me apuras hasta en los 60, lo más probable es que las tragaperras de bar te parezcan un elemento tan inseparable del bar español como lo son las tapas, la pata de jamón y el suelo lleno de serrín, servilletas y gambas. Su estatus es tal en los bares, que ostentan el honor de ser la mejor banda sonora de cualquier bar español – su ruidosa melodía, cual perro de Paulov, es suficiente para hacernos evocar al típico bar español y rellenar sus horas muertas. Y no sólo eso, también se han convertido (con permiso de la caña, el cubata y el carajillo) en amigas inseparables de gran parte de la fauna que frecuenta los bares.



Desde que aparecieron en la península, han reinado casi 40 años sin competencia destronando a clásicos como el dominó, los boletos (sí, esos que te regalaba el bar si consumías más de un café o caña y que premiaban con premios en metálico que nunca tocaban), el tute y algún juego más. Las tragamonedas de bar llegaron a convivir en los ochenta, no sin competencia, contra máquinas recreativas tan emblemáticas como el PinBall y el Pacman o el legendario Galaxian. Pero gracias a inesperados aliados de origen americano o japonés (Spectrum, Nintendo, Gameboy y el PC) entraron en los 90 dominando el entretenimiento de cualquier tasca que se preciase.

 

Galaxian, los marcianitos

Credito: wikipedia.org

Todo empezó al otro lado del charco

A diferencia de las tragamonedas online, la popularidad de las tragamonedas de bar no es fruto de un día, ni mucho menos. Su origen se remonta al año 1891, cuando Sitman y Pitt desarrollaron en Nueva York una máquina de juego que se convertiría en la precursora de la moderna tragaperras que hoy en día conocemos.

Estaba basada en el poquer y bastaba con insertar un níquel para tirar de su palanca y jugar. La popularidad que demostró el nuevo juego se hizo patente con su presencia en los bares de Brooklyn. El nuevo juego no disponía de mecanismo de pagos automáticos, los premios dependían de cada establecimiento y podían consistir en cigarros, bebidas gratis, etc.

Tenemos que esperar hasta finales del siglo XIX para que haga su aparición la Liberty Bell, la primera tragaperras propiamente dicha que, además, introdujo el famoso símbolo de la campana en los rodillos.

 

Carente de patente, la Liberty Bell fue imitada por distintos fabricantes que la mejoraron y fueron añadiendo los símbolos de frutas en distintos modelos que, hasta poco después de las II Guerra Mundial, eran todos de funcionamiento mecánico.

Su implantación el EE.UU. era entonces limitada, muchos estados legislaron contra el juego y prohibieron los premios en metálico de las tragaperras.

El verdadero salto a la fama de las máquinas tragaperras se produce en los años 50 y 60 cuando Las Vegas se convierte en uno de los destinos de placer predilectos del americano medio (¿te suenan las fiestas y desmadres del 'Rat Pack'?) y aparecen las primeras tragaperras electromecánicas.

Su presencia ya no solo inunda los pasillos de los casinos de Las Vegas, están presentes en cualquier lugar de la ciudad del pecado, desde gasolineras y restaurantes, hasta en los en los moteles de la ciudad pasando por las capillas más extravagantes con sacerdotes vestidos de Elvis Presley casando a cualquiera que se lo pida por 50$. 


Las décadas de los 70 y 80 son años dorados para las tragaperras de bar y casino por igual. No solo se han implantado en gran parte de la sociedad occidental, son el juego de azar más accesible para el ciudadano medio. Pero, ¿cuándo llegaron las tragamonedas de bar a España?

El desembarco de las tragaperras en España

La sociedad española nunca ha sido ajena a los juegos de azar y hasta antes de la guerra civil la mayoría de las ciudades más importantes del país tenían su propio casino que cumplía un papel doble: lugar de entretenimiento y vida social de la alta sociedad. Pero no tenían tragaperras. El juego se topó con una realidad implacable - la dictadura de Primo de Rivera y las restricciones que impuso después la II República al juego frustraron el futuro de los casinos de provincias. Más tarde, con el régimen de Franco el juego queda prohibido, los casinos se reconvierten en centros culturales y el juego relegado a la quiniela de fútbol, las apuestas hípicas, la ONCE y la Lotería Nacional  - poca cosa. 


Para ver una tragaperras de bar en España tenemos que esperar hasta nada menos que el año 1981, tres años después de que se legalizara el juego en 1977. Para entonces, los Hnos. Franco llevaban más de 15 años explotando y desarrollando máquinas recreativas con su empresa Recreativos Franco. Las empezaron explotando en propiedad y poco después abrieron la primera sala recreativa de España en la calle Fuencarral de Madrid. Ya en los años 70 se lanzan a fabricar sus propias máquinas recreativas con modelos como el PinBall Mississippi, Alaska y Dragoon, todos ellos exitazos entre la chavalería española de los años 70.  También fueron los pioneros en introducir las primeras recreativas de video en España con juegos tan legendarios como Galaxian, Phoenix y Speed Race CL5. Si has ido a la E.G.B, seguro que te suenan.

     

Pero el verdadero éxito de Recreativos Franco se produce en los años 80 cuando diversifican su negocio y se lanzan a la fabricación y explotación de tragaperras, o cómo ellos prefieren llamarlas: máquinas recreativas con premio. Su liderazgo en el sector fue indiscutible, no solo comercialmente sino también en innovación – verdadera seña de identidad de los Franco. Pero no fue la única empresa. El pastel del mercado se lo repartieron con la catalana CIRSA que, fundada en 1978, entró con fuerza en el sector y contribuyó con a la implantación de las tragamonedas en todo tipo de negocios de restauración, desde bares y cafeterías hasta salas recreativas, hoteles y casinos. 

Actualmente, el mercado de las tragamonedas de bar en España se reparte entre muchos actores. A los ya mencionados Recreativos Franco y Cirsa, se unen Jomesa, UORSA, Codere, etc.

 


Cómo son las tragaperras de bar actualmente

En España se comercializan tres tipos de tragamonedas de bar. Las más comunes, las que encontramos en bares y cafeterías son del “tipo B”, también llamadas “máquinas recreativas con premio”, y por ley deben tener un porcentaje de retorno para el jugador de al menos el 65% del dinero que jueguen. Son tragaperras programas que, tarde o temprano, tienen que premiar al jugador.

Las del “tipo A” son sólo máquinas de uso recreativo, es decir, no reparten premio y técnicamente no son tragaperras. Y las del “tipo C”, también llamadas “recreativas de azar”, son tragaperras como todos las conocemos, pero sujetas totalmente al azar, con un porcentaje de pago inferior y destinadas a ser explotadas únicamente en casinos, barcos y en espacios autorizados para el juego.

Aunque no lo parezca, los fabricantes de tragaperras afirman que las del “tipo B” son las más rentables porque son las que más animan y divierten a los jugadores. Lo normal, es que el fabricante y el establecimiento se repartan al 50% los beneficios de la tragaperras del bar.


Cómo ganar a las tragamonedas de los bares

A los españoles les encante jugar a las tragaperras, para qué negarlo. Pero en España ya se sabe, cuando se junta el juego y el dinero aparece la tradicional picaresca española. ¿Realmente hay como ganar a las tragamonedas de los bares? Solo conozco dos trucos: 

El truco del chino

Corre una leyenda urbana según la cual los chinos tienen trucos para las tragamonedas de los bares, y la cosa va de oídos. El truco consiste en echar una moneda y pegar el oído para saber si cae en la bandeja inferior o en los hoppers (tolvas). Si ocurre lo primero, es señal de que los hoppers están llenos y el premio está al caer. Si sucede lo segundo, desisten y no siguen jugando. Eso sí, el truco del chino solo funciona en tragaperras con rodillos que no sean digitales. 

 

El truco de los ciclos

Este otro de los trucos para las tragamonedas de los bares. Es algo más complicado, exige tiempo, paciencia y mucho disimulo. Solo se puede hacer en una tragaperras del tipo B y es necesario ser un asiduo del bar, o dicho en otras palabras, pasarse el día en el bar.

Al estar programadas para repartir un premio tras un determinado ciclo, el truco está en hacer un seguimiento diario de la máquina y calcular el tiempo y apuestas hechas entre un premio y otro. El cómo ganar en las máquinas tragamonedas de los bares consiste en no perder de vista la tragaperras día y noche, y jugar cuando creamos que el premio esté a punto de caer. Eso sí, para este truco necesitas un presupuesto holgado para cañas, cafés y carajillos para permanecer en el bar.



El cine y las tragaperras de bar

Actualmente, cine y tragaperras van unidos de la mano únicamente en el mundo online. El matrimonio entre cine y tragaperras online es uno de los mejores avenidos en términos de rentabilidad. Pero la relación del séptimo arte y las tragamonedas de bar difiere bastante de lo que podamos imaginar. Aquí vamos a recoger dos ejemplos de cómo las tragaperras han servido como sugerentes e inteligentes herramientas narrativas en una película y una serie, ambas de culto. 


Jamón, Jamón (1994)

En esta película, la tragaperras del bar nos cuenta con su melodía y combinación ganadora que a Javier Bardem le ha tocado el gran premio que no es otro que satisfacer su deseo carnal con el personaje que interpreta Penélope Cruz. De la consumación ya se ocupa Bigas Luna recurriendo a la jarra de leche hirviendo.


 

Twin Peaks (2017)

La nueva parte de Twin Peaks contiene una escena propia del mundo de David Lynch que tiene como protagonistas al personaje que interpreta Kyle MacLachlan y la tragaperras de un casino. Indescriptible, inexplicable y casi inquietante, la escena no tiene desperdicio. Júzgala tú mismo en el siguiente video.


Historias y anécdotas de las tragaperras de bar

Pues sí, las tragamonedas de bar han sido protagonistas de mil historias y anécdotas que merecen ser contadas. Te cuento unas cuantas que me han hecho reír y casi llorar.


1.    Un vecino de la ciudad de Valladolid decidió empotrar su tractor contra un bar para evitar que cerrase y le dejaran seguir jugando a la tragamonedas del bar. 

2.    En EE.UU., una mujer fue agraciada con el bote de la tragamonedas (43 millones de dólares nada menos) y el establecimiento se negó a pagarle el premio aduciendo que se había producido una avería en la tragaperras. Los dueños del establecimiento solo accedieron a cambiarle el premio por una cena y el saldo de su partida de unos 2.25 dólares. El caso sigue en los tribunales.

3.    Cierta mujer que había ganado varios premios en una tragaperras del casino bar de un crucero y a la que le urgía ir al baño, se puso a evacuar detrás de la máquina en vez de ir al baño por miedo a que alguien le sustrajera sus ganancias.

¿Es internet el fin de las tragaperras de bar?

La llegada del nuevo milenio no ha sido nada beneficiosa para las reinas de los bares. La llegada de internet y el posterior auge y boom de las tragaperras online, ha ido relegando a las tragamonedas de bar casi al olvido. La irrupción de los casinos online y su innegable éxito no deja de confirmar, año tras año, que las tragamonedas online han llegado para quedarse. Y los hechos son incontestables.

Las también conocidas como slots son mucho más variadas, ofrecen premios mil veces más jugosos (muchos de ellos millonarios), no hay que pedirle cambio al camarero para jugar unas monedas, y lo mejor de todo, se pueden disfrutar en cualquier lugar y a cualquier hora en tu móvil. 

El declive es tal, que hasta Wallapop se ha llenado de tragamonedas de bar en venta con precios que oscilan desde los 25€ hasta los 300€. Muchos ya vaticinan su inminente desaparición, y razones parece que no les faltan. Ya no es tan fácil atraer al público de jugadores fieles que, encima, por su media de edad tiende a desaparecer. ¿Está cerca el fin de las tragaperras de bar como las hemos conocido? Yo diría que no. Mientras el bar español siga siendo el templo de la vida social más habitual en España, y mientras haya sed de cañas, cubatas y cafés cortados, las tragaperras de bar tienen para rato.

Sobre el Autor
Por

Abraham Hayon tiene años de experiencia como autor de artículos relacionados con el Marketing en España en general y con los casinos físicos y virtuales en particular. En ellos Abraham nos trae información detallada sobre las diferentes facetas del conglomerado de los juegos de azar que llamamos casino. Español de origen y cinefilo de educación académica muestra en sus artículos ángulos difíciles de encontrar e investigar hoy en la web y fuera de esta.

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