Mike es analista financiero, un absorbente trabajo del que procura desconectar cuando puede viajando a Las Vegas para jugar al blackjack, su juego favorito. En una de sus últimas escapadas acumuló unas ganancias 15.000$ en solo una hora. Al disponerse a hacer una fuerte apuesta cuando parecía estar en racha, se le acercó una mujer de rasgos asiáticos y le susurró: “¡Mucha suerte!”. Diez minutos después, Mike solo acariciaba una ficha de 5$. ¿Jugó Mike mal sus cartas o fue víctima de un gafe vestido de mujer?

El miedo al gafe– Una superstición muy arraigada

 Historias como la de Mike (poco importa si es real o ficticia) inundan foros y se oyen con frecuencia entre jugadores que han visto esfumar sus ganancias en cuestión de segundos tras estar en racha en algún casino de Las Vegas. Incapaces de aceptarlo, algunos jugadores afirman convencidos que los casinos emplean a cenizos profesionales para mitigar cualquier golpe de fortuna que pueda hacer temblar sus arcas. ¿Qué es ser gafe? Ya se sabe, personas a las que se les atribuye el nefasto don de atraer la mala suerte y que a su paso generan desgracias, siembran desastres o desatan catástrofes, sin que a ellos les suceda absolutamente nada. 

La creencia en el gafe o aguafiestas está extendida más de lo que parece. Las supersticiones siguen muy arraigadas en distintas culturas y están especialmente presentes en actividades en las que se puede perder mucho en un breve espacio de tiempo, y los juegos de azar son un buen ejemplo de ello. Por eso es habitual que mucha gente recurra a un talismán o amuleto para ganar. Sin embargo, el miedo a perder es más poderoso de lo que imaginamos. A nadie le gusta perder, y mucho menos dinero. Quizá por eso incluso personas cultas y racionales ceden al miedo al gafe. Y es que en una sociedad como la nuestra tan poco tolerante con el fracaso, no es raro que la gente busque culpables de cualquier tipo cuando fracasamos, y el gruñón es un buen ejemplo de ello. 

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El gafe del casino – Un lobo con distintas pieles de cordero

 Según los jugadores supersticiosos, estos personajes suelen ser hombres o mujeres que aparecen de la nada al estar en racha la víctima y siguen un modus operandi variado:

1.    Una atractiva y elegante dama que, sentada en el lado opuesto de la mesa de la ruleta, le guiña sonriendo al jugador. También suele sentarse junto a él y aplaudir sus apuestas cuando acierta.


2.    Un tipo trajeado pesimista que, copa en mano, recorre la hilera de las tragaperras, se detiene a espaldas del jugador y comenta asombrado sus increíbles combinaciones jugando a las tragaperras.


3.    Al parecer, también es habitual un personaje extraño que interpreta el papel de curioso sentándose junto al afortunado jugador en plena partida de bacará o póquer.

En resumen, un presunto ejército de aguafiestas a sueldo cuyo trabajo consistiría en usar su mala suerte agorera para cortar en seco la fortuna de los jugadores en gracia.

El Cooler – ¿El arma secreta de los casinos?

Además de los supersticiosos, no son pocos los jugadores convencidos de que los casinos fisicos puedan utilizar prácticas no ortodoxas para intentar frenar sus rachas de buena suerte. En recientes años ha cobrado mucho protagonismo la leyenda urbana del cooler (traducible como enfriador), una figura casi tan temida como el gafe. Se trata de un personaje asociado a las mesas de blackjack y poker y personificado en el jefe de planta de los casinos (pit boss) cuya responsabilidad es asegurar el correcto desarrollo de las mesas de juego. Dicen que cuando el pit boss es informado de alguna anomalía en una mesa, sustituye al crupier o le ordena cambiar el ritmo de reparto de cartas para provocar un efecto disruptivo y así frustrar la suerte del afortunado cliente. Es decir, “enfriar” la buena suerte del jugador, de ahí el término.

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Al parecer, el pit boss no sería el único en encarnar el papel de cooler. Dicen las malas lenguas, que al estar en racha un jugador, siempre aparece una bella camarera que lo invita a una copa gratis. Y ya se sabe, el alcohol y las apuestas no son una buena combinación, aunque el cine se empeñe en decirnos lo contrario. Otra presunta técnica “enfriadora” usada por algunos casinos físicos sería enviar a la mesa de juego una atractiva persona del sexo opuesto con el fin de distraer al afortunado y provocar que cometa errores de novato. ¿Realidad o delirio?

 

El pasado de los casinos de Las Vegas en entredicho

Aunque la mayoría de las leyendas urbanas no tienen un origen real, el mito del cooler tiene un legítimo pero débil antecedente que lo podría justificar – sobre todo para los amantes de las teorías conspirativas. Y es que mucho antes del nacimiento del casino online, Las Vegas arrastraba en los años cincuenta una sórdida reputación por las presuntas prácticas irregulares de casinos fisicos con las tragaperras y mesas de juego, etc. Para hacer mas transparente la actividad de los casino en la ciudad y garantizar la economía local, el Consejo de Supervisión del Juego del Estado de Nevada expulsó y prohibió la entrada a muchos mafiosos. La imagen de la ciudad sin duda mejoró, pero no parece que los casinos se hayan liberado del estigma. Al contrario, la creencia en el cooler (y otras prácticas) ha sobrevivido y sigue muy vivo.
 

Cine y casino – Alimentando el mito

Para colmo, el cine no ha hecho más que confirmar que el miedo al gafe es una superstición muy arraigada y alimentar aún más el mito del cooler y el presunto lado oscuro de los casinos. El cine español tiene dos magníficos ejemplos con El Gafe (1959)

, y la menos conocida La torre de los siete jorobados (1944).

Por su parte, películas americanas como Casino (1995)

, Atlantic City (1980)

o El Golpe (1973)

, retratan la turbia y sofisticada atmósfera que a veces rodea los casinos: robos, extorsiones, sexo, glamur, y la mafia, como no podía ser de otra manera. Pero probablemente, la película que más ha contribuido a extender este mito sea Cooler (2003)

, una film muy original que combina gafe y cooler en su argumento y que relata la historia de un auténtico malasombra (William H. Macy) capaz de contagiar su mala suerte a cualquiera. Su nefasta virtud es aprovechada por el director de un casino (Alec Baldwin) para frustrar la buena suerte de sus clientes hasta que el gafe deja de serlo repentinamente tras enamorarse de una camarera. Combinando distintos ingredientes, las películas han conseguido, cada una a su manera, instalar en el imaginario colectivo una imagen oscura y no muy honesta de los casinos.


¿Engañan los casinos a sus clientes?

 A priori es prácticamente imposible. El sector de los juegos de azar, ya sea casino presencial o casino online, es un sector muy vigilado y sujeto a constantes inspecciones para evitar el fraude y garantizar la protección de los jugadores. Es cierto que se han detectado algunos casos de engaño, pero la mayoría de los casinos no recurren a prácticas deshonestas, sobre todo porque arriesgarían su licencia y, además, los juegos de azar ya son de por sí un negocio rentable. En cualquier caso, la pregunta que debería formularse sería otra: ¿realmente necesita un casino combatir la suerte de los clientes?  

La realidad es que los casinos no temen a la suerte, no es su enemigo. De hecho, el rentable negocio de los casinos se apoya en tres pilares: 

El casino siempre gana

Las probabilidades de los juegos siempre benefician a los casinos y además son previsibles. La ventaja de la casa oscila entre el 2% y el 10% y puede llegar a dispararse hasta el 30% en la ruleta de la fortuna. Por este motivo, los casinos son capaces de predecir a largo plazo sus márgenes de beneficio con desviaciones muy razonables de apenas unos decimales. Nada mal, ¿verdad?
 

Los casinos rebosan psicología subliminal

Pero para que las anteriores previsiones se cumplan, es necesario  que el jugador juegue el tiempo suficiente que permita a la casa ganar. Y aquí es donde entra en juego el lado más perverso, aunque legal, del casino. Y es que sus clientes están sometidos a toda una serie de imperceptibles estímulos psicológicos que tienen por objeto sumergirlos en un bucle de juego sin pausa para perder su dinero. Desde la ausencia de bancos y sofás (un jugador sentado no genera dinero) hasta la inexistencia de relojes y ventanas para perder la noción del tiempo, pasando por el empleo de colores como el rojo y el dorado que simbolizan la suerte y la riqueza respectivamente y que tienen un efecto excitante en el jugador. Incluso se ha experimentado con los aromas: se ha comprobado que al impregnar las tragaperras con esencias aromáticas, los jugadores apuestan un 45% más – algo inconcebible en las tragaperras online.

gafes en juegos de casino fisico

El verdadero enemigo de los casinos

La verdadera bestia negra de los casinos son las trampas. Los casinos han sido víctimas en muchas ocasiones de la picaresca de jugadores capaces de detectar y sacar partido a sus vulnerabilidades. Los casinos invierten grandes esfuerzos y medios para evitarlo. El pit boss y el personal de vigilancia del casino, ponen todo su empeño en detectar posibles trampas entre los jugadores. Y no son los únicos, los casinos se encomiendan mucho al eye in the sky, nombre que recibe una cámara discreta que vigila todo el casino (mesas, ruleta, pasillos, etc.) y cuyo objetivo primordial es analizar si los jugadores cuentan las cartas jugando al blackjack o cometen otro tipo de trampas en otros juegos como el póquer o los dados

Resumiendo, ¿realmente existen los gafes y los coolers?

Como podrás imaginar, hay suficientes evidencias de peso para afirmar que el mito del cooler solo existe en la mente del jugador y no en la realidad. Además, por sus características, de ser real, solo sería propio de los casinos presenciales y no tendría cabida en los juegos de casino en línea, a no ser que acompañes con una copa tus sesiones de juego en la ruleta, ya sea ruleta europea u otra, y cometas errores de novato a causa del alcohol. 

Ahora bien, entrar en el debate de si existe o no el gafe puede ser tan inquietante como estéril. Admitir su existencia implica reconocer que la suerte existe como fuerza cósmica que condiciona nuestros éxitos y fracasos. No me atrevo a negarlo porque equivaldría a cerrar los ojos a innumerables casos documentados de personas que, además de haber sido víctimas de una inexplicable cadena de infortunios y desgracias sin razón aparente, también entorpecían la vida de quien les rodeaban. ¿Casualidad, mala energía, gafe? Eterno debate y eterno dilema. Lo que está claro es que a falta de un estudio científico (y los ha habido muy serios al respecto) que demuestre la existencia de personas con el don de influir negativamente en el resultado de las cosas, lo más cauto es relegarlos al mundo de las supersticiones.

Dicho lo anterior, si alguna vez sospechas que un presunto gafe puede frustrar tu buena racha jugando al blackjack, la ruleta, el póquer o cualquier otro juego, tienes tres opciones: encomendarte al conjuro ¡lagarto, lagarto! para anular sus efectos, cambiar de mesa, o jugar en un casino online. Tú decides.
 

Sobre el Autor
Por

Abraham Hayon tiene años de experiencia como autor de artículos relacionados con el Marketing en España en general y con los casinos físicos y virtuales en particular. En ellos Abraham nos trae información detallada sobre las diferentes facetas del conglomerado de los juegos de azar que llamamos casino. Español de origen y cinefilo de educación académica muestra en sus artículos ángulos difíciles de encontrar e investigar hoy en la web y fuera de esta.

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