• Los juegos de azar se remontan a siglos atrás; ya en Grecia y Roma se practicaban versiones primitivas de algunos de los actuales juegos de casino

  • El primer casino europeo data del siglo S.XVII, pronto se expandieron por el resto de Europa y por el Salvaje Oeste norteamericano, donde proliferaron diferentes tipos de salones de juego

  • Norteamérica fue crucial en la evolución de los casinos a nivel mundial: de los salones de juego del viejo Oeste se pasó a los primeros casinos de Las Vegas, los posteriores mega resorts y de ahí al casino boutique actual

 

En cualquier casino del mundo, desde Las Vegas hasta Montecarlo pasando por los casinos de España, nos encontraremos con máquinas tragamonedas, con diferentes tipos de ruletas (la ruleta americana y europea nunca pueden faltar) y juegos de cartas imprescindibles como el blackjack. 

Además, muchos de estos casinos nos ofrecerán diversos servicios de lujo y alternativas de ocio que van más allá del propio juego de azar. Otros casinos, sin embargo, pueden ser un poco más básicos y atraer a una clientela diferente. 

Los casinos modernos, en general, han avanzado notablemente en lo que respecta al diseño. Las tendencias van y vienen, pero el objetivo de un casino será siempre atraer al mayor tipo de jugadores posible ofreciéndoles un amplio abanico de opciones de ocio. 

Desde los tiempos del juego en el Salvaje Oeste hasta el nacimiento de los casinos de Las Vegas y el auge de los megaresorts, los casinos han experimentado grandes cambios en cuanto a diseño. En el artículo de hoy vamos a hacer un repaso a la evolución que han experimentado los casinos en el último siglo. Nos centraremos en los casinos físicos y dejaremos a un lado los casinos online de España y del resto del mundo, cuyo juego a la carta ha significado una verdadera revolución en el siglo XXI.

Las primeras casas de juego

El ser humano lleva siglos jugando a juegos de azar y, al parecer, los empresarios más avispados, sabedores de la ventaja estadística que les favorece, siempre han estado dispuestos a ofrecer un bonito lugar para que los jugadores participen en alguno de estos juegos. 

Los antiguos mesopotámicos, griegos, romanos e ingleses de la época isabelina practicaban alguna forma de juego, pero ¿qué aspecto tenían los primeros casinos? Los juegos de azar se remontan a siglos atrás; muchos de estos juegos, similares a los que los jugadores conocen hoy, se desarrollaron en Grecia y Roma durante las épocas clásica y medieval. De hecho, los griegos ya utilizaban dados de seis caras en el año 7 a.C, una primitiva versión del actual juego de craps. "El juego de dados reinaba incluso entre las élites de Roma", señala el autor de Roll the Bones: The History of Gambling. "Muchos de los primeros emperadores romanos se distinguían por su afición al juego".

Esto incluye a gobernantes como Calígula, Claudio o Nerón. Se sabe que los dueños de las posadas –algo así como como los casinos de la época– organizaban partidas con cierta regularidad. 

Cuando el volcán Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C., se conservaron “grafitis” alusivos al juego en algunos de los muros de Pompeya. Los jugadores también podían apostar en carreras de cuadrigas, combates de gladiadores…

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Frame - Fuente: Youtube

En el siglo XV, el juego se extendió por gran parte de Europa. Sin embargo, la oferta de lugares dedicados a esta actividad estaba aún en pañales. En Inglaterra, el juego era una práctica muy común, pero la idea de un casino o club de juego aún no se había desarrollado.

"... El juego era muy popular en Inglaterra antes y después de la época de Chaucer", señala el mismo autor de Roll the Bones. "Ferias, festivales y carnavales ambulantes eran muy habituales en la campiña inglesa durante la época medieval y renacentista, y en cada uno de ellos había, probablemente, mucho juego”.

Con el tiempo, a alguien se le ocurrió la idea de crear una casa dedicada exclusivamente al juego para dar cabida a todos aquellos aficionados que deseaban jugar con mayor frecuencia. El primero de ellos fue el casino Ridotto (en italiano, "sala privada"), inaugurado en Venecia en 1628. El local formaba parte del Palazzo Dandolo, un hotel construido a finales del siglo XIV. Poco a poco, otros casinos fueron apareciendo por todo el continente.

Estas primeras casas de juego solían atender a los jugadores más adinerados de la sociedad. A menudo eran lugares con ambientes primorosamente ornamentados, clubes destinados a los nobles de la época y en los que se jugaba con apuestas altas. Había estrictos códigos de vestimenta para garantizar que sólo la élite se sentará a la mesa. 

A medida que el juego se hizo más popular, las casas de juego orientadas a la gente corriente fueron extendiéndose. 

Casinos y juego en el Salvaje Oeste

Las casas de juego experimentaron cambios considerables en el Nuevo Mundo a medida que la población se expandía hacia el Oeste. Parte de ese juego, incluido el póker, surgió en los barcos de vapor que navegaban por el río Misisipi. Obviamente, estos barcos no eran casinos propiamente y los pasajeros improvisaban sus partidas mientras esperaban sentados a lo largo del río. Algunos juegos online actuales han reproducido fielmente esta época, como la exitosa River Queen slot

Incluso el famoso escritor Mark Twain aprendió a jugar al póker en estas rutas fluviales. Durante la Guerra de Secesión, muchos soldados también jugaban a las cartas y a los dados mientras esperaban en sus campamentos entre batalla y batalla. Después de la guerra y cuando los estadounidenses empezaron a dirigirse hacia el oeste, los propietarios de muchos establecimientos se esforzaron por ofrecer los juegos de azar favoritos del momento. 

Cuando los hombres se lanzaron en busca de nuevas oportunidades de empleo y enriquecimiento (la fiebre del oro, la agricultura, la ganadería, la caza de pieles, la explotación maderera eran algunas de las opciones más populares), aparecieron salones y casas de juego por todo el Oeste. Eran muy diferentes de los casinos europeos. Ya en 1880, había numerosos salones en todo el oeste; sólo en Leavenworth, Kansas, había unos 150 salones y cuatro licorerías al por mayor.

Estas tabernas permitían a los hombres tomarse un buen trago y eran mucho más bulliciosas de lo que cabría esperar de un casino europeo destinado a una nobleza minoritaria y elitista. Los vaqueros podían atar sus caballos en la puerta y, como ocurre ahora con los restaurantes de casino, muchos salones ofrecían almuerzos para que los visitantes siguieran bebiendo y apostando.

En los salones solía haber partidas de póker y, a veces, de dados y ruleta. En aquella época, los naipes no siempre eran fáciles de conseguir y se reutilizaban una y otra vez. Esto significaba que las cartas de la baraja podían estar dobladas y muchas de ellas habían sido marcadas intenciobadamente por jugadores con pocos escrúpulos…

Estos locales solían estar llenos de humo y mal iluminados, nada que ver con los casinos actuales. Ciudades como Deadwood, Fort Worth, San Francisco, Tombstone, Dodge City y Denver, entre otras, acogieron a un gran número de aventureros en busca de fortuna, pero también dispuestos a jugarse el sueldo.

"Una poderosa horda de buscadores de oro, jugadores y optimistas de diverso pelaje se dirigió a las Black Hills, convirtiendo la pequeña Deadwood en una ciudad en auge, con elegantes damas y mesas de juego en los engalanados salones, aunque la mayoría de sus viviendas consistían en tiendas de campaña", se puede leer en Cowboys Full: The History of Poker.

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Frame - Fuente: Youtube

Mientras que los estadounidenses se acercaban al juego con una mentalidad más popular, el juego en Europa estaba claramente dirigido a una élite. Los casinos de toda Europa a mediados y finales del siglo XIX, incluido el de MonteCarlo, eran muchos más majestuosos y ya tenían el aire de complejo turístico que se ve hoy en día en los centros de juego de todo el mundo.

Las fotos de la época muestran grandes salones de juego con jugadores ataviados con elegantes trajes y vestidos acercándose a las mesas de juego. La decoración de estos lugares era suntuosa y estaba repleta de artesanía y lujosos accesorios. Los propietarios de los establecimientos de juego gastaban sumas enormes en construir instalaciones que atrayeran a los más adinerados jugadores de Europa.

El auge de Las Vegas y los casinos modernos

Esa sensación de “casino del Viejo Oeste" continuó en el siglo XX, pero la industria del juego experimentaría lentamente algunos cambios entre principios y mediados del siglo XX. A la vez que aquel salvaje Oeste se iba domesticando y muchas jurisdicciones adoptaban medidas contra el juego, una ciudad situada en mitad del desierto de Nevada se erigió en los años 40 como un oasis del juego, después de que en 1931 los casinos se hubieran legalizado.

Muchos de estos casinos solían estar ambientados en el Viejo Oeste y no ofrecían demasiadas opciones de entretenimiento. Definitivamente, no eran los llamativos megaresorts que acabarían poblando la ciudad en el futuro. De hecho, los dos términos siguientes se incorporaron al léxico para distinguir los casinos más elegantes de aquellos menos refinados:

  • “Antro de serrín”: típica casa de juego que no ofrecía, digamos, una decoración demasiado sofisticada o agradable. Los propietarios solían esparcir serrín por el suelo, que podía absorber más fácilmente las bebidas derramadas...

  • Rug joint: este término se refiere a un tipo de casino que utilizaba alfombras con las que se cubría el suelo. El ambiente rezumaba más clase y cierta sofisticación.

La ciudad de Las Vegas de los años 30 y 40 disponía, sobre todo, de establecimientos del primer tipo. Sin embargo, otros casinos ilegales en otras partes del país, Florida e incluso Texas, daban una visión más certera de hacia dónde se dirigiría finalmente la industria del gambling

"El crecimiento de la industria del juego en Nevada durante los primeros cinco años fue lento", señala la “Nueva Guía Completa del Juego” de Scarne. "Las casas de juego eran todas antros de serrín frecuentados sobre todo por jugadores occidentales; el juego allí era de poca monta comparado con el que tenía lugar en los casinos ilegales de lujo y en los antros de serrín más grandes de Florida, Illinois, Nueva Jersey o Nueva York. Sin embargo, en 1946 empezaron a suceder cosas que muy pronto convertirían a Nevada en la meca mundial del juego."

Ese año se abrió el Flamingo, que se convertiría en el casino más lujoso de Las Vegas en aquella época. A medida que más y más estadounidenses se trasladaban a la cercana California, estos recién llegados se interesaban por el juego de la ciudad de Nevada.

El dueño del Flamingo fue respaldado por la mafia, y el establecimiento de 6 millones de dólares se inauguró oficialmente el 26 de diciembre de 1946. El Flamingo contaba con un hotel de 105 habitaciones con aire acondicionado, grandes espectáculos, exuberantes jardines, piscinas y algunos personajes de dudosa reputación convenientemente disfrazados de esmoquin. 

El Flamingo se convirtió en el primer casino de lujo de Las Vegas. Algunos de los nombres más importantes del mundo del espectáculo actuaron allí: Martin y Lewis, Sammy Davis Jr, Danny Thomas, Lena Horne, Spike Jones…

El objetivo era ofrecer mucho más que simples juegos de casino, y la idea resultó ser del todo acertada desde el punto de vista económico. El establecimiento fue un éxito, pero el impulsor del Flamingo no tuvo la oportunidad de verlo: fue asesinado en su casa de Los Ángeles en 1947. El pistolero nunca fue identificado.

El Flamingo se convirtió en todo un ejemplo para el futuro, encarnando como ningún otro el casino de estilo resort que dominaría la industria moderna del juego.

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Los mega resorts

La transición hacia el estilo Flamingo no se produjo de la noche a la mañana; los casinos siguieron desarrollándose entre 1960 y 1970. Y fue el Caesars Palace, allá por 1966, el que se puso a la vanguardia de todos ellos.

Este establecimiento inauguró en Las Vegas la tendencia de la "arquitectura de fantasía", que llevó a la ciudad a acoger casinos con temas variados, como la antigua Roma (Caesars), la época medieval (Excalibur), el antiguo Egipto (Luxor), la Gran Manzana (New York New York) y muchos otros. 

Esos elementos de diseño continuaron en otras propiedades: la ampliación del Golden Nugget en 1977; el Mirage en 1989… Este establecimiento se convirtió en el primer casino de Las Vegas en incorporar otro elemento crucial de diseño: la instalación de cámaras de seguridad con el objetivo de seguir minuciosamente la acción en cada mesa de ruleta y en el resto de juegos.

En 1993, se inauguró Treasure Island con temática pirata y espectáculo bucanero gratuito. El coste de este casino se calculó en torno a los 460 millones de dólares. También a finales de los 90 hizo furor el Bellagio en Las Vegas y el Beau Rivage en Mississippi. En la década de 2000, este mismo titán de la industria de los casinos siguió construyendo locales más opulentos si cabe e igual de masivos, incluido el Wynn Las Vegas en 2005, que costó la asombrosa cifra de 2.700 millones de dólares.

En 2006 apareció el Wynn Macau. El empresario desempeñó un papel fundamental a la hora de cambiar el aspecto y el tamaño de los casinos no sólo de Las Vegas, sino de todo el mundo. Su ojo para el diseño, la opulencia y la decoración continúa hoy en algunas de las propiedades más grandes y lujosas del mundo.

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Mirando al futuro

El interior de los casinos ha experimentado algunos cambios importantes en las dos últimas décadas. Antes, muchos optaban por un "diseño laberíntico", que impedía a los visitantes encontrar fácilmente la salida y, con suerte, los mantenía jugando.

"El concepto de laberinto fue ampliamente adoptado y entró rápidamente en la mitología de la cultura pop de Las Vegas. Por eso no había relojes en las paredes ni ventanas en los casinos”, según escribe Christopher Null.

En la década de 1970, los casinos colocaban las máquinas tragaperras en filas, pero eso dio paso a mesas y dispositivos de juego más separados en los años 80 y 90. Un jugador podía ver numerosas opciones desde cualquier punto de este “laberinto” del juego.

Sin embargo, en la década de 2000, los ejecutivos de los casinos empezaron a decantarse por un estilo aún más abierto. Los techos más altos de los megaresorts ofrecían una sensación mucho más dinámica y espaciosa. El laberinto desapareció en favor de grupos más pequeños de juegos y se permitió la entrada de algo de luz solar. 

Este enfoque de "patio de recreo", como se ha dado en llamar, encajaba perfectamente con los megaresorts, ya que hacía hincapié en la comodidad y ofrecía una experiencia de alto nivel. Disponer de más espacio hacía que el juego se convirtiera en una experiencia interactiva, más comunitaria y social.

Los casinos y su diseño, tanto interior como exterior, cambian constantemente. En los últimos años, los casinos temáticos están menos en boga. La opulencia y las múltiples alternativas de ocio son ahora tan importantes jugar a las tragaperras o a los juegos de mesa.

Las casas de apuestas deportivas también han ocupado más espacio en algunos establecimientos, como el Westgate Superbook y el Circa de Las Vegas, que atienden la creciente demanda de este tipo de apuestas. Ambas casa disponen de enormes instalaciones donde echar un vistazo a los diferentes juegos y hacer las selecciones.

En los últimos años, parece que incluso se ha producido un movimiento en la dirección opuesta a la de los mega resorts que hemos mencionado; los casinos de menor tamaño favorecen una mayor interacción social entre los huéspedes, y es algo que se empieza a valorar. 

“En lo que se refiere a los casinos, el ‘cuanto más grande, mejor’ ya no se aplica", según Architecture Here and Now. "Una tendencia que parece haber brotado en los dos últimos años es la del ambiente boutique: espacios más íntimos dentro de, a su vez, otro gran espacio. Es lo que algunos expertos llaman 'estructuras dentro de estructuras' ".

A medida que han cambiado los intereses y gustos de los jugadores, las empresas y diseñadores de casinos siguen trabajando para satisfacer esas demandas. El juego y los casinos han recorrido un largo camino desde los salones del viejo y salvaje Oeste hasta nuestros días, momento en el cual los grandes casinos presenciales se están viendo amenazados por los casinos online

Ese es el último giro de guión en la historia de los juegos de azar: las plataformas online están llevando a cabo una verdadera revolución en el sector, poniendo a disposición de sus clientes un enorme catálogo de juegos desde cualquier smartphone o tablet y en cualquier momento. Además, en muchos de estos casinos se puede jugar al blackjack gratis, a diferentes simuladores de slots o a la app de ruleta, algo que ayuda a los usuarios a familiarizarse con el juego antes de jugar a juegos con dinero real y tratar de ganar el anhelado bote. Pero este es un tema que da para mucho y que merece un artículo aparte.

 

Aviso: Todos los consejos dados en este artículo tienen un carácter meramente informativo basado en bibliografía sobre juegos de azar. Sin embargo ninguno de estos consejos garantiza ni es un elemento determinante para el éxito en la actividad del juego analizado. En nuestro blog tratamos temáticas relacionadas con el mundo de los juegos y los contenidos son informativos y no significa que tengamos disponible el juego, producto, utensilio, accesorio, etcétera…del que habla el artículo.

J. Torregrosa se formó en literatura y lengua españolas, además de graduarse en Sonido. Ha desarrollado paralelamente tareas de creación de contenidos y como sound designer. A través de la redacción y la estructura narrativa, y atento siempre a las últimas herramientas audiovisuales, nos explicará los claves, misterios y atractivos del juego en todas sus variantes; de las más tradicionales a las nuevas formas de juego en plena era digital.